Último recuento

Después de apurar la mañana antes de irnos comprando las últimas cosas que todo McGyver tiene que llevar consigo (bridas, cinta americana, tornillería varia…) ha llegado el momento de poner en común TODO lo que nos vamos a llevar a este viaje, para así distribuirlo de la forma más uniforme posible entre las dos alforjas.

Tras releer las instrucciones de equipaje especial y de mano de la compañía con la que viajamos, hemos decido que era mejor facturar un bulto, así no nos pueden decir nada por las herramientas y éstas no pueden dañar las bicicletas. ¡Menuda odisea para conseguir encontrar a alguien en atención teléfonica, seguido de un pequeño momento de pánico al no encontrar el vuelo en la pestaña “estado del vuelo”!

Una vez puesto en común todo, y ordenado por bloques: ropa, camping, herramientas y supervivencia (higiene, comida…), nos hemos puesto manos a la obra para empaquetarlo.

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David se ha encargado de meter todas las herramientas (caja de la izquierda) en su alforja, mientras yo iba plegando la ropa siguiendo el estilo militar que tan bien me ha funcionado en otros viajes. Vale que no nos llevamos mucha ropa, pero la ropa de los dos ha entrado en una maleta tamaño estándar de mano. Todo enrollado y dentro de los pequeños espacios que podía haber. Las herramientas también han entrado bien, así que mi alforja va prácticamente vacía. ¡Ahora lo que haremos será meterlo todo en una bolsa de rafia con cremallera que me llega hasta la cadera y cruzar los dedos para que los señores de rampa nos la traten con cariño y no se pierda!

El segundo paso ha sido marcar la ruta definitiva en un mapa de carreteras, de los de papel de toda la vida. Siempre los hago primero en Google Maps, para ir recopilando toda la información, y luego la translado al papel, para así poderla llevar con nosotros y no depender del wifi ni de la batería del teléfono.

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Ahora ya sí que podemos decir que lo tenemos todo listo, a falta de recoger las bicis ya metidas en las cajas de Bicimarket mañana e ir al aeropuerto. ¡A volar!

Equipándonos como los pro

Aunque normalmente utilizamos ropa de la marca “del deportista popular” para nuestras salidas, en esta ocasión hemos querido confiar en los profesionales del sector ciclismo y nos hemos puesto en manos de los chicos de  Bicimarket para ahorrarnos sustos.

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Tras haber realizado algunas compras menores en su web anteriormente, nos pasamos por la tienda de calle Floridablanca. Alerta, spoiler: si tenéis en mente (aunque sólo sea de forma muuuuuuuy remota) cambiaros la bici, la tentación tiene color naranja en su logo. Casi es mejor ir sin la Visa, porque seguro que acabaréis enamorados de alguna de las bicicletas que tienen en stock, todas bien alineaditas desde el principio al final de la tienda.

Al vernos tanto rato dando vueltas por la tienda y preguntando, se interesaron por nuestro viaje. Nuestra idea les encantó y nos ofrecieron apoyo para que nuestras bicis se fueran en perfectas condiciones hacia tierras del norte, y ya de paso solventar nuestras dudas sobre qué material llevarnos.

Y así nos hemos pasado días, entre listas de la compra interminables (guantes, cubrebotas, luces, guardabarros) y pedidos que llegan in extremis, pero llegan. Ahora nuestras bicis están revisadas y listas para que este sábado podamos volverlas a llevar a la tienda para que las empaqueten, con amor y cariño, en las cajas de cartón dentro de las que viajarán.

Si estáis pensando en hacerle un upgrade a vuestras bicis o simplemente necesitáis consejo sobre componentes, nosotros os lo aconsejamos al 100%

 

Habemus ruta

Hay varias formas de viajar: con todo organizado al milímetro, a la aventura total o combinando ambas. Hace 90 días que compramos los billetes, y hasta hoy (a falta de 11 días para embarcar) no hemos podido decir ¡Habemus Ruta!

Han sido muchas horas de mirar blogs, ver qué habían hecho otros ciclistas, buscar qué hay para ver, estudiar su viabilidad. La idea inicial era seguir la que hicieron un grupo de asturianos, consistente en dar la vuelta a la isla. Para hacerlo contaban con más días y utilizaron bus en zonas que ahora, al no ser temporada de verano, quedan sin servicio.

Descartada esa opción, y la de usar cualquiera de las pistas que cruzan el país de norte a sur por el interior (las conocidas F26 y F35), por tratarse de 200km de desierto bastante duro físicamente (además, la F26 está muy cercana al volcán Bardarbunga, por lo que es suceptible de que la corten)

Ha habido momentos en los que ambos hemos temido por el viaje, pues no conseguíamos ponernos de acuerdo en el itinerario a seguir ni en la cantidad de km “factibles” por día, pues ninguno ha hecho tantos km del tirón con alforjas y hay diferencias considerables en la forma física de ambos.

Al final, poniendo el viaje por delante y siguiendo el consejo de un chico que lo hizo en solitario hace tres años, hemos aceptado una media de 120km diarios y cambiar la zona este por los fiordos del oeste. Hay que decir que las etapas se han calculado en condiciones “perfectas (sin viento, sin lluvia, sin averías mecánicas, sin pájaras y sin erupciones volcánicas), por lo que algún día (o varíos) puede que nos toque apretar algunos km más. Confiamos en que por lo menos los buses sean puntuales, por lo menos desde la oficina central de autobuses nos han pasado los horarios a partir del 14 de septiembre (inicio de la temporada de invierno)

Es una de las partes más importante, por lo que ya estamos más tranquilos, aunque luego, como en toda buena aventura, nos toque improvisar. Salen unos 1149km a pedalear en 9 días 🙂

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